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lunes, abril 29

Elevar la mira

John M. Ackerman


Las coyunturas críticas como las que atraviesa hoy el país exigen a los ciudadanos elevar la mira y generar nuevas coordenadas para la discusión pública. En primer lugar, es necesario superar las lógicas maniqueas, racistas e intolerantes que dividen la nación entre ilustrados y vándalos neotribales, entre verdaderos estudiantes y encapuchados violentos, o entre maestros bien portados, respetuosos y guerrilleros o delincuentes resentidos. Más allá de pronunciamientos viscerales en favor o en contra de acciones específicas tomadas por grupos disidentes, urge debatir a fondo la situación nacional.
El principal problema que enfrenta el país no es que un grupo de jóvenes haya roto una ventana en la rectoría de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), ni que miles de maestros traicionados por el gobierno hayan atacado las sedes de los principales partidos políticos en Chilpancingo, o que normalistas hayan repartido refrescos y frituras a transeúntes en Morelia. Lo que nos tiene postrados como nación es el férreo control autoritario y corrupto de un puñado de políticos desprestigiados, monopolios impunes y medios manipuladores. Este trípode constituye la minoría que realmente tiene secuestrado al país y todos nuestros esfuerzos deberían ir canalizados a desmontar, de manera inteligente y pacífica, su dominación sobre el espacio público.
La buena noticia es que la actual situación de radical exclusión e injusticia no es sostenible en un país como México, con una sofisticada conciencia social y una historia colmada de luchas populares. Llegará el día en los medios electrónicos que tanto desprecian al pueblo mexicano serán obligados a ceder su lugar a nuevos medios comprometidos con un debate público de altura. Llegará el día en que la clase política nacional tendrá que despedirse para abrir espacio a nuevos liderazgos juveniles firmemente comprometidos con las causas sociales.
Pero hoy la ocupación de la rectoría de la UNAM, las agresiones a las sedes partidistas y el hurto y reparto de productos de trasnacionales, perjudican la necesaria articulación nacional de un frente social que pueda interpelar de forma más contundente a las elites políticas y económicas. Estas acciones precipitadas facilitan el trabajo sucio a los medios dominantes para descalificar la resistencia popular, a los gobiernos para criminalizar la protesta social y a los grandes empresarios para privatizar la educación pública.
Lo que hace falta hoy no es radicalizar los métodos de protesta, sino ampliar y articular las diversas exigencias populares a lo largo y ancho del país. Por ejemplo, ya hemos argumentado en favor de la proyección nacional de las justas demandas de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero (Ceteg) respecto de la defensa de nuestro derecho constitucional a un trabajo digno y socialmente útil (análisis completo aquí: http://ow.ly/kuVED). De acuerdo con el artículo 123 constitucional, todos los jóvenes del país deberían tener garantizado su derecho a un empleo digno en su materia de especialización.
De acuerdo con estudios recientes de la Asociación Na­cional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (Anuies), hoy existe un enorme rezago en la oferta de empleos para profesionistas. Si la economía se mantiene con su tendencia de escuálido crecimiento, los que hoy estudian una carrera universitaria tendrán muy pocas probabilidades de acceder a un empleo y casi nula para contar con una plaza digna en su área de especialización. Los expertos calculan que para 2020 solamente 44 por ciento de los jóvenes egresados con licenciatura encontrarán algún empleo, y únicamente 6 por ciento un trabajo de calidad. Con toda razón entonces, los jóvenes universitarios de hoy se encuentran tan dispuestos a movilizarse en favor de la justicia social y en contra de las políticas neoliberales del nuevo PRI.
Respecto de la UNAM, los estudiantes del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) deberían levantar inmediatamente su campamento para evitar el desalojo violento y la violación a la autonomía universitaria que tanto desea el régimen. Esta muestra de buena voluntad de parte de los estudiantes también permitiría iniciar la construcción de un movimiento más amplio en favor de la plena democratización de la máxima casa de estudios, incluyendo desde luego los CCH. Hoy todas las autoridades universitarias, desde el rector hasta los directores de escuelas, facultades e institutos, son nombradas por una Junta de Gobierno opaca y antidemocrática que además elige a sus propios miembros. Las consultas que periódicamente se celebran con la comunidad académica son meramente simbólicas.
Como universitarios deberíamos tener el derecho a elegir directamente a nuestras autoridades o, en su caso, por lo menos participar directamente en la construcción de las ternas de candidatos para cada puesto. Una autoridad elegida siempre cuenta con mayor legitimidad que una autoridad impuesta y además es mucho menos vulnerable a los chantajes de pequeños grupos de choque. No es suficiente sólo defender la autonomía universitaria, sino que también habría que fortalecerla y complementarla con una mayor rendición de cuentas al interior de la universidad.
La manera en que se resuelva el conflicto actual de los CCH enviará un claro mensaje no solamente a la comunidad universitaria, sino a todo el país. ¿En el México de Peña Nieto se priorizará el garrote o la propuesta, la represión o el debate? Mientras, la comunidad universitaria debería mostrar la madurez necesaria para pasar de un visceral no al vandalismo a la articulación de una lucha más amplia por la plena democratización de la universidad nacional.

www.johnackerman.blogspot.com
Twitter: @JohnMAckerman

sábado, abril 20

Anuncian plantón indefinido en rectoría de la UNAM

Activistas anunciaron que mantendrán un plantón indefinido en el vestíbulo de la Torre de Rectoría de la UNAM, hasta que se les dé respuesta a la reinstalación "inmediata e incondicional" de sus compañeros expulsados en CCH Naucalpan. Responsabilizaron, por posibles actos de represión al rector José Narro Robles y a Lucía Laura Muñoz Corona, directora general del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH). "Esto no es una toma, ni si quiera violenta, Éste es un planton al interior de las instalaciones indefinido como se había acordado en asambleas previas la duración del plantón no se reevaluará hasta no ver la voluntad política por parte de rectoría", dijo uno de los jóvenes al salir a leer un pronunciamiento a la sociedad. Exigieron que no haya represalias ni hostigamientos por esta acción y que se dé marcha atrás a la refoma curricular de los 12 puntos conservando la integridad del modelo inicial de los CCH. Se deslindaron de los actos de provocación ocurridos en la marcha de ayer, donde activistas robaron una cámara a un videoreportero de El Universal.

Fuente: El Universal.

viernes, febrero 22

Narro: Violencia no tiene cabida en la UNAM


noticierostelevisa.esmas.com


CIUDAD DE MÉXICO, México, feb. 21, 2013.- "La violencia no tiene cabida en nuestra Institución", afirmó el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) José Narro.
"Todo se puede analizar, todo se puede debatir menos la violencia irracional en contra de los universitarios. En eso no vamos a transigir, la violencia no tiene cabida en nuestra Institución", afirmó.
La mañana de este jueves, el rector de la UNAM dio un mensaje en relación a la toma de instalaciones de la dirección Administrativa del Colegio de Ciencias y Humanidades durante 14 días y los actos violentos del 1 y 5 de febrero en el CCH Naucalpan realizados por estudiantes.
Destacó que hay que actuar contra la impunidad, pero sin actitudes autoritarias ni uso de la fuerza. Antes que la fuerza, apuntó, se puede actuar con el diálogo y la razón.
"Queremos actuar en contra de la Impunidad, pero sin actitudes autoritarias que la sociedad reconozca que frente a problemas como el que nos afectan existen respuestas que van más allá del sólo uso de la fuerza. Queremos demostrar frente a los jóvenes que antes que con la fuerza existe la palabra y la razón", señaló el doctor Narro Robles.
A los alumnos del CCH, les dijo que nada justifica la violencia: "Resulta indispensable distinguir entre la propuesta en el terreno académico y político que es totalmente válida y la agresión a integrantes de la comunidad, la destrucción de instalaciones, la sustracción de bienes personales e institucionales y la puesta en riesgo de la integridad física de otro universitario que debe rechazarse con toda energía y sin consideración alguna".
El rector de la UNAM señaló que muchos universitarios se sienten agraviados por la actitud asumida por algunos alumnos, en especial por la intervención de personas ajenas a la comunidad.
Dijo, los estudiantes de CCH participarán en la consulta de los planes de estudio que se amplió, como lo pidieron, hasta el 30 de noviembre.