"Nada personal": Rector a STAUS-STEUS
Etiquetas: Asamblea General, Huelga, Jorge Rountree Cons, STAUS comentarios (0)
La Universidad de Sonora, y la corporación
First Majestic “La Encantada”, industria minera de producción de plata
ubicada en el norte de Coahuila, firmaron ayer un convenio marco para el
inicio de un proyecto de colaboración sobre Mecánica de Rocas en la
carrera de Minas, e impulsar el desarrollo de prácticas profesionales,
investigación, trabajo de campo y de laboratorio en esa área y otras
disciplinas.
En el acto protocolario, el rector Heriberto Grijalva Monteverde
agradeció el interés de la empresa minera por establecer este importante
vínculo de colaboración, y en su mensaje señaló que en lo que
corresponde a las Ciencias de la Tierra, nuestra institución forma
recursos humanos capaces de participar activamente y con capacidad para
apoyar y conducir proyectos de desarrollo económico y social.
Como un esfuerzo cotidiano, dijo, se forman cuadros profesionales de
alta calidad en diversas áreas del conocimiento, se impulsa la
internacionalización y la sustentabilidad, y se genera conocimiento en
temas importantes y pertinentes con el desarrollo de la entidad, como es
el caso del sector minero.
Grijalva Monteverde planteó la importancia de ir hacia la
investigación básica y aplicada, buscando las potencialidades de cada
área, además de apoyar una sustentabilidad a favor del ambiente y el
alcance de mejores niveles de vida de la población en lo económico y
social.
El director general de la corporación, Ramón Tomás Dávila Flores,
destacó que como parte de su desarrollo sustentable se acercaron a la
Universidad de Sonora para desarrollar acciones a partir de la carrera
de Minería, para luego ir hacia otras disciplinas como un valioso
abanico de posibilidades para que maestros y estudiantes se incorporen a
su industria.
Informó que la empresa inició operaciones en 1956, y que desde en el
2006 aplicaron una inversión de 50 millones de dólares para desarrollar
un nuevo proceso productivo en un distrito minero ubicado en el norte
del estado de Coahuila, dando a conocer que su administración,
operatividad y subsidiarios la manejan profesionistas mexicanos, con
reportes a un consejo localizado en Vancouver, Canadá.
En la reunión realizada en la Sala de Juntas de Rectoría, el
coordinador del programa académico de la carrera en Minas, Tomás
Fernando Villegas Barba, precisó que el proyecto inicial es implementar
un sistema de minado llamado de hundimiento, método con pocas
operaciones de ese tipo en México.
Al acto protocolario también asistieron el director general de
Minería del Gobierno del Estado, José Armando Córdova Hage; el director
de la División de Ingeniería, Jesús Leobardo Valenzuela García; el jefe
del Departamento de Ingeniería Civil y Minas, Agustín Bartolini
Bojórquez; así como Sergio Alán Moreno, Arturo Díaz Medina y Marco
Maldonado, gerente, director administrativo y gerente de Recursos
Humanos de la empresa, respectivamente, además de académicos y
estudiantes de la carrera.
Fuente: Dossier Político
Etiquetas: CCT, Heriberto Grijalva Monteverde, Huelga, STAUS, STEUS comentarios (0)
CIERRE SIMBÓLICO DEL EDIFICIO PRINCIPAL
Miércoles 13 de marzo a las 9:00 hrs.
Y
MANIFESTACIÓN EN EL PALACIO DE GOBIERNO Y OFICINAS DEL ISSSTESON
Miércoles 13 de marzo a las 10:00 hrs.
Para exigirle al Rector
Gestión efectiva del presupuesto federal y estatal
Jubilación con el 100% del salario integrado
Nivelación salarial
Estabilidad laboral y plazas de tiempo completo
Mejores servicios de salud
Reparación de violaciones al CCT
Para exigirle al Gobernador
Presupuesto justo y suficiente para la UNISON
Aportación del Gobierno del Estado para resolver las demandas de la revisión contractual
Para exigirle al ISSSTESON
Mejores servicios de salud
Jubilación con el 100% del salario integrado
Verificación y corrección del tiempo de cotización
Afiliación de profesores de asignatura con carga menor a 12 hsm, y de cónyuges de trabajadoras académicas
¡Participa para lograr una revisión contractual que mejore nuestras condiciones de trabajo y de vida!
Fuente: STAUS.
José Darío Arredondo L.
La comunidad universitaria rompe en bostezos al conocer el resultado del proceso electoral de rector: que fue reelecto Heriberto Grijalva Monteverde, ya que –dice el presidente de la junta, Ángel Rangel Guerra- los otros tres candidatos estuvieron de acuerdo con el programa de trabajo de éste, según entrevista a Dossier político, 4/03/2013: “Fue una reunión en la que escuchamos a todos los aspirantes a rector y a todos los integrantes de la junta. Y en todos se mantuvo la idea de que el proyecto de trabajo de Grijalva Monteverde es un documento con la virtud de comprender la nueva realidad de la universidad y proyectarla a los años futuros”.
De la anterior declaración surgen las preguntas: ¿Si los candidatos concuerdan con los planteamientos de Grijalva, coinciden en cuál debe ser el destino de la institución? ¿Aplauden la excesiva burocratización en la que está inmersa? ¿No hay plan ni programas alternativos al de Grijalva? ¿No hay nada que les mueva a proponer cambios de forma y fondo en la vida universitaria? ¿Cuál fue el verdadero propósito de su registro como aspirantes a rectoría?
Como el agudo lector puede suponer, existen mil y una preguntas más que se pueden formular pero (siempre hay un pero) estarían condenadas a fluir por el caño de la indiferencia de la Junta Universitaria (sic), ya que: “Nuestra obligación, como Junta Universitaria, es respetar la ley. La ley se ha cumplido cabalmente en todos y cada uno de sus artículos. Son justificables y entendibles las inquietudes en torno a la democracia, pero no está contemplado en la línea académica de la Universidad de Sonora, que se proceda de manera democrática” (Rangel dixit).
El proceso articulado mediante la publicación de la convocatoria, registro, auscultación, presentación de programas, entrevistas y elección, protagonizado estelarmente por la Junta Universitaria y teniendo como actores secundarios a tres de los cuatro “candidatos” a rector, más una pequeña multitud de extras y empleados de reparto, culminó con una repetición, pleonasmo electoral o invitación al bostezo institucional: el nuevo rector es el viejo rector, para tranquilidad de la inercia y la inamovilidad de un grupo que, con ánimo de propietario, decide los cuatro próximos años el rumbo unidimensional de la institución. La cucaracha en el frasco podrá seguir avanzando sin interrupciones hacia su meta circular.
Por el lado positivo, la aclaración clara y contundente de Rangel Guerra sobre el status universitario despeja dudas, ya que tiene la virtud de exorcizar los demonios de la democracia en la realidad intrauterina institucional: la ley orgánica protege a la institución de distracciones inútiles y perniciosas como pueden ser los juegos electorales y sus posiblemente imprevisibles resultados, porque sus objetivos son académicos (docencia, investigación, extensión y difusión) no políticos.
La verticalidad y el burocratismo resulta ser la más natural y propia de las conductas administrativas y académicas, porque la ley universitaria no prevé la participación activa y decisiva de los profesores, investigadores, estudiantes y personal manual y administrativo en las decisiones que afectan la vida universitaria. Los varios miles de universitarios son un cero a la izquierda, y no deben ser tomados en cuenta salvo para exigirles el cumplimiento de las normas, el llenado de formatos, la rendición de informes y la observancia de los rituales administrativos en uso.
Sin embargo, la creencia en el monopolio de la inteligencia burocrática inducida por la ley, establece una tendencia, una conducta que se generaliza entre los estratos universitarios como subproducto de la verticalidad imperante: el cinismo se convierte en una defensa de la acción o de la inacción, basada en la todopoderosa observancia de la norma. La iniciativa personal, la creatividad, la imaginación al servicio de la academia no son necesariamente funcionales en el llenado de los formatos, porque la inexistencia de rubros que los capturen exactamente supone la necesidad de dejar fuera del programa y del informe lo que pudo haber sido y no fue, por causa de respetar los ítems, márgenes y formas.
La reelección del rector por parte de la Junta Universitaria significa exactamente eso, por lo que suponer que es la comunidad la que reelige, ratifica y avala la gestión y el rumbo institucional es una idea falsa de lo que es la vida universitaria. No es lo mismo el taller del inventor que la línea de producción en una maquiladora, y queda claro que la institución universidad en Sonora no puede aspirar a generar conocimiento sino a reproducirlo, a maquilar “productos” y no formar seres pensantes, ciudadanos críticos y democráticos, porque la norma o “línea académica” no lo propicia aunque en el discurso se diga lo contrario. En ese sentido, los derechos universitarios excluyen la capacidad de decisión y participación de los universitarios sobre los asuntos que los afectan, salvo en la pueril y limitada esfera de las relaciones profesor-estudiante en el marco de lo establecido en el Reglamento Escolar.
La idea de universidad autónoma riñe con la realidad de organismo educativo dependiente de los órganos certificadores y evaluadores que pululan y prestan sus servicios mediante el pago de cuotas y compensaciones, ya que la institución ahora ha dado en pagar dinero por ello para que se le “certifique”, y la búsqueda del ISO y la constancia de buen comportamiento institucional son el objetivo claro de la administración que declara buscar la “mejora de productos”.
La responsabilidad académica y moral para con el estudiante deja de ser un imperativo que se sustituye fácilmente por la búsqueda de la “satisfacción del cliente”, así, los hilos envenenados de la privatización de la conciencia universitaria se ciñen en la cintura normativa de la institución y tejen la camisa de fuerza del neoliberalismo educativo. Por ello, buscar la democratización de la vida universitaria suena a anarquía, a conducta pecaminosa que distrae y aleja del ideal aséptico de la universidad administrativa que el sistema necesita.
La elección cerrada y excluyente del rector es una expresión autoritaria que el sistema permite. Su eliminación supone un cambio hacia propósitos antagónicos a la lógica burocrática pero afines a las necesidades de crecimiento académico y desarrollo social. Quizá el cambio esté en manos de los propios universitarios en la medida en que su organización permita el diseño de estrategias y acciones hacia un cambio de normas con sentido social, que realmente enfoquen el esfuerzo académico hacia el progreso de lo local y regional, a partir del fortalecimiento de la identidad institucional y la corresponsabilidad en el mantenimiento de la calidad académica.
Compañer@s, se les convoca a:
Orden del día:
¡Asiste y participa!
Fraternalmente
STAUS