Jorge Rountree Cons
(24 de septiembre) La Ley Federal del Trabajo (LFT) vigente, es muy
superior a la iniciativa preferencial del Presidente Felipe Calderón,
quien en su propuesta de reforma evidencia su desprecio a los hombres y
mujeres que viven del trabajo, a quienes su iniciativa preferencial
quisiera ver convertidos en esclavos.
La iniciativa de Calderón fue elaborada por abogados de la
Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX), para
explotar más a los trabajadores y controlar a los sindicatos; con el
propósito de incrementar las ganancias de los empresarios a costo de la
miseria para los trabajadores y sus familias.
La iniciativa preferencial de reforma a la Ley Federal del
Trabajo (LFT), presentada por Calderón a la Cámara de Diputados, es una
propuesta que modifica aproximadamente el 65% de los artículos de la
LFT.
La propuesta preferencial, es ilegal, regresiva,
inconstitucional y antisindical. La iniciativa pretende conculcar
derechos irrenunciables previstos en el artículo 123 constitucional y
en la propia LFT.
La iniciativa de Calderón, los patrones y sus aliados,
pretende que la ley deje de ser tutelar para el trabajador y, que
cambie para que sea protectora del patrón.
Aprobar la iniciativa sería ilegal, ya que es falso que en 30
días la Cámara de Diputados y en 30 días el Senado pueda dictaminar su
aprobación o rechazo. El trámite preferente es anticonstitucional,
porque antes debería crearse la ley secundaria que reglamente el
proceso para que el Congreso pudiera dar trámite a las reformas que el
Ejecutivo proponga al inicio de cada Legislatura, y así dictaminar sobre
tales iniciativas preferenciales.
El primer artículo de la LFT que reforma es el 2, para incluir
la noción de trabajo decente (digno) que promueve la Organización
Internacional del Trabajo (OIT), pero en el concepto borra su principal
elemento, la estabilidad en el empleo sin la cual no puede haber
trabajo decente o digno.
La iniciativa es regresiva porque en sus artículos 13, 15-A,
15-B, 15-C, 15-D, convierte en regular la subcontratación (la cual en
el mundo es excepcional), y obliga a los subcontratistas sólo a cumplir
derechos mínimos, coartando la posibilidad de superación de los
trabajadores incrementando derechos contractuales. La pretensión de
Calderón, los patrones y quienes apoyan esta mediada es, abaratar más
el trabajo creando peores condiciones que las existentes.
La propuesta concibe el empleo como variable económica, como
mercancía; deja de entenderlo como un derecho humano y social; y
pretende que deje de ser responsabilidad del Estado.
En los artículos 35, 39 y 39 A, B, C, D, F, substituye la
estabilidad en el empleo por empleos eventuales de 6 meses,
contrataciones de prueba inicial o capacitación inicial.
En el artículo 56 Bis se establece que los trabajadores
deberán realizar tareas complementarias convirtiéndose así en personal
mil-usos al servicio del patrón, quien certificará si cumple con la
productividad y será contratado en definitiva, o los ascenderá
cubriendo vacantes o puestos de nueva creación.
La iniciativa es retrógrada porque en el artículo 83
contempla el contrato por horas pero suprimiendo la estabilidad en el
empleo, el derecho de antigüedad y prestaciones. Pretende que al pagar
la hora trabajada se agote toda obligación para el patrón y para el
gobierno. Se sustituye el trabajo de planta por el trabajo eventual o
por horas.
Las consecuencias más evidentes serían la caída de los
salarios, la caída de las prestaciones, la caída de las cuotas
obrero-patronales al IMSS, al ISSSTESON, al INFONAVIT, etc.,
precarizando la vida de los trabajadores y de sus familias.
La contratación desintegrada por horas y la consecuente
fragmentación del salario, afectará más a la mujer trabajadora, quienes
tienen mayor dificultad para asumir horarios de trabajo al sobrellevar
más que los varones los cuidados a familiares y las actividades
domésticas. La reforma de Calderón condiciona la licencia de gravidez y
la de maternidad a la autorización del patrón; y desconoce el
potencial creativo, productivo y directivo de las mujeres.
En México el salario mínimo general promedio es de 60 pesos
diarios. El 85% de los trabajadores percibe entre 1 y 3 salarios
mínimos. El micro-salario que propone Calderón, COPARMEX, y sus
aliados, sería menor de 8 pesos por hora; y todos los trabajadores
sabemos que de la jornada laboral dependen muchas prestaciones que se
verían aniquiladas con la fragmentación del trabajo y el salario que se
propone.
En el artículo 48 proyecta cargar a los trabajadores la
tardanza de los juicios laborales, cuyo promedio fluctúa en alrededor
de 5 años. Pretende que el límite máximo de pago de salarios caídos sea
de un año. Es decir, si fuera ilegal el despido o el reclamo exigiere
reinstalación, así tarde dos o más años el juicio el trabajador
tendría derecho a que se le cubriera un año de salarios caídos. Esto
alienta a que el patrón despida a los de mayor antigüedad, mayor
salario y a quienes perciba de mayor liderazgo entre los trabajadores.
La iniciativa de Calderón en el artículo 899-A, fracción III y
IV, busca suprimir la contratación colectiva y, en cambio, favorecer
los contratos de protección al patrón. Pone requisitos imposibles de
cumplir a los trabajadores que deseen constituir un sindicato no
controlado por el patrón y, que realmente los represente.
Para los sindicatos la iniciativa propone voto secreto,
transparencia y rendición de cuentas (artículo 373), pero no exige al
patrón lo mismos en cuanto al manejo de la empresa (violentando el
convenio 87 de la OIT que otorga igualdad a las partes).
Felipe Calderón, con su iniciativa, favorece a los patrones, ya que
les abre la puerta legal para la intromisión en asuntos internos del
sindicato.
Si una huelga rebasa 60 días el patrón o la autoridad laboral
pueden solicitar el arbitraje obligatorio, y decidir si sigue o no la
huelga.
Según la iniciativa los trabajadores tendrían que poner
sobre aviso a la empresa, entregándole listado con los nombres de
quienes tienen la intensión de cambiar su sindicato, lo cual los pone
en riesgo de ser despedidos. Lo que se pretende es hacer prácticamente
imposibles los juicios de titularidad (90% de sindicatos independientes
son producto de juicios de titularidad, como es el caso del STAUS)
para evitar la democratización y la formación de sindicatos
independientes, y así perpetuar al sindicalismo blanco auspiciado por
el patrón.
Considerando estas razones, para el STAUS, la iniciativa de
Calderón significa una feroz agresión a los trabajadores, a la justicia
social, a la democracia y a la legalidad.
La nociva propuesta de Calderón traerá mayor penuria a los
trabajadores y al pueblo al pretender el micro-salario, obstaculizar
hasta casi negar el derecho de huelga, promover la subcontratación casi
sin prestaciones, vulnerar la libertad de asociación sindical,
desconocer el principio constitucional tutelar del trabajo, desacatar
la estabilidad en el empleo como criterio de la OIT, afectar los
servicios de salud y de acceso a vivienda al disminuir de hecho las
cuotas obrero-patronales al IMSS, ISSSTE, ISSSTESON, INFONAVIT, etc.
Pero Calderón no entiende razones. Esta empecinado en convencer que su ley traerá mayor productividad y empleos.
El Foro Económico Mundial afirmó que el resultado de su
encuesta aplicada a empresarios para conocer los problemas que limitan
los negocios, estos atribuyen el 9% a temas de la regulación laboral,
mientras que el 70% lo atribuyen a políticas fallidas del gobierno
(corrupción, crimen, robo, burocracia, créditos, impuestos). No es,
pues, con la iniciativa de Calderón como se resolverá ese 70% de
problemas que limitan a los negocios.
El Centro de Investigaciones Económicas y Negocios, del
Tecnológico de Monterrey-Estado de México, ha señalado que el riesgo es
aumentar el círculo vicioso de empleo precario y pobreza. No es con
bajos salarios como se debe fomentar la inversión. La contratación por
hora, a prueba y sin garantizar el cumplimiento del marco legal podría
exacerbar los problemas.
El objetivo de Calderón es eliminar el empleo seguro o de
planta, para reducir el salario y las prestaciones, y con esto
favorecer la ganancia de los patrones y del gobierno neoliberal.
Los trabajadores tenemos que lograr que se de marcha atrás a
la infame reforma laboral. Es imprescindible movilizarnos contra la
reforma ilegal, regresiva, inconstitucional y antisindical de Calderón y
de sus aliados. Evitemos que se pierda el carácter tutelar de los
derechos laborales, conservemos la garantía legal de estabilidad en el
empleo y, refrendemos el carácter irrenunciable de los derechos de los
trabajadores.
Fuentes: Ley Federal del Trabajo, notas publicadas por Arturo
Alcalde, Óscar Alzaga, Iniciativa preferencial de Calderón, Reporte del
Centro de Investigaciones Económicas y Negocios del Tec de Monterey -
Edo. de México, encuesta del Foro Económico Mundial.
Fuente: STAUS.